La ley de la atracción

Recuerdo que con quince años, leí en una entrevista la historia de los creadores del Trivial, el famoso juego de mesa. La gran cantidad de dinero que había generado su invención y pensé que yo sería capaz de crear algo parecido, incluso mejor. Con mi pronta edad investigué el mercado y decidí ir en busca de los tan ansiados ingresos residuales que proporcionan el escribir un libro, tener una patente o crear un juego si estos se venden.

No voy a entrar en mis logros o fracasos sobre las cosas que he creado a lo largo de mi vida, tan solo debes saber que como emprendedor he sufrido los vaivenes del éxito, me han cerrado puertas continuamente, me han plagiado y he vivido en mis propias carnes todas las decepciones y frustraciones que se te puedan ocurrir, incluso aquellas que no puedes ni imaginar, aunque también he vivido bien de lo generado por esas locuras.

Recuerdo una ocasión donde conseguí cerrar un buen acuerdo comercial y mi situación económica pasó de ser apurada a medianamente buena. Les comenté a mis hijos que pensaran en un buen regalo que querían que les hiciera, ya que lo habíamos pasado mal durante un largo tiempo. Les dije que eligieran algo, sin importar lo que costase. Les expliqué que no lo valoraran por el coste económico que suponía sino por las ganas que tenían de tenerlo y lo que lo mucho o poco que lo iban a usar. No me sorprendió en exceso el darme cuenta que no supieron qué escoger hasta días más tarde.

Si a ti como adulto, alguien te concediera un deseo ahora mismo, ¿sabrías qué pedir? ¿Te pasaría lo mismo que a mis hijos? Creo que el cerebro de los niños, inundado por anuncios de televisión y reclamos de todo tipo de juguetes y artilugios es mucho más propenso a seleccionar un solo deseo entre un amplio elenco de propuestas, por lo tanto, pienso que una persona de más edad tardaría más aún en decidirse ante la misma propuesta.

Probablemente si tienes hijos elegirías algo para ellos, si tienes pareja decidirías complacer a la otra persona, pero ¿y tú? ¿Qué elegirías para ti?

¿Qué quieres conseguir o tener? ¿Lo sabes?

¿Quieres conseguir aquello que piensas que no conseguirás nunca y de lo cual te arrepentirás en tu lecho de muerte? ¿Piensas que no es para ti o que es demasiado tarde para conseguirlo? ¿Crees que lo que deseas es algo inalcanzable? ¿Todos tus pensamientos son tan limitantes como estos? No te apures, la mayoría de personas que conoces piensa lo mismo.

Existe una ley universal avalada por científicos que reza que puedes conseguir o ser todo lo que desees. Se llama la Ley de la Atracción y dice que todo lo que llega a tu vida lo estás atrayendo tú y solo tú. Tanto lo bueno como lo malo. Y funciona siempre y para todos, sin excepción.

Todo lo que llega a tu vida lo atraes tú. Lo bueno y lo malo.

Tal vez te vengan a la mente preguntas como: ¿cómo voy a atraer lo malo a mi vida si es algo que no deseo? o ¿por qué hay gente desdichada, deprimida o sin dinero si funciona para todos? o ¿no se agotarían los recursos si todo el mundo pidiera lo que desea y realmente funcionara?

Preguntas perfectamente lícitas, cuestionables y rompedoras de todo argumento. Aunque, si piensas con un poco de lógica, cuantas personas conoces que creen en el destino y que piensan que por mucho que hagan no pueden cambiarlo, que creen que lo que lo que les ocurre tiene que ver con rachas de buena y mala suerte o que lo que les ha tocado vivir es lo que hay y no pueden aspirar a más.

Ahora piensa en aquellos que han triunfado y no tiene por qué ser económicamente, sino que han conseguido aquello que soñaban, empresarios, escritores, tecnólogos, aquellos que te vengan rápidamente a la mente. ¿Qué crees que tienen en común? ¿Qué piensas que han hecho para llegar a lograr aquello que ansiaban?

Si lees sus historias, la mayoría provienen de familias humildes, cuentan las desdichas que han acontecido a lo largo de sus caminos. Casi siempre comentan en que les ha costado llegar a donde están pero en lo que todos coinciden es en dos cosas. La primera es en que todos y cada uno de ellos tenía claro lo que querían conseguir, algo que la mayoría de la gente no sabe. Y segundo que no tenían ni idea de cómo iban a conseguirlo, pero seguían con la firme convicción de que lo iban a lograr.

Define tu objetivo aunque no tengas ni idea de cómo conseguirlo.

Si a todo esto unimos que probablemente no conocieras esta ley como tal, ya que no se enseña en las escuelas, ni te lo han transmitido tus padres y a estos los suyos de generación en generación, nos encontramos con una ley del universo completamente desconocida para la mayoría de personas. Y la poca gente que la conoce, ¿crees que realmente la aplica?

Puedes conseguir o ser todo lo que desees sin importar lo grande que sea o lo imposible que parezca. El truco reside en tener en tu mente perfectamente claro lo que quieres conseguir y pensarlo y visualizarlo desde el final, desde la sensación de disfrute de haberlo conseguido.

Visualiza tu objetivo desde el disfrute de haberlo conseguido.

Cada cosa que ocurre en tu vida es provocado por ti y solo por ti. Por las imágenes que tienes en tu mente, por tus pensamientos y sobretodo por tus sentimientos. Cada pensamiento emite en una frecuencia. Los pensamientos positivos, alegres, divertidos, emiten en una frecuencia alta y los pensamientos negativos, tristes, depresivos, emiten en una frecuencia baja. El universo te devolverá el equivalente a lo que estás pensando. Si piensas en algo agradable, te devolverá algo agradable, si piensas en algo triste, te devolverá más tristeza.

¿Has visto a algún niño tener un pensamiento frustrante o depresivo durante sus primeros años de edad, antes de ser corrompido por los adultos y el sistema educativo y social que nos envuelve? ¿Crees que a un niño hace falta decirle que debe pensar en positivo o en cosas bonitas en su día a día?

Los más pequeños disfrutan de todo aquello que hacen, porque si no tienen este sentimiento simplemente dejan de hacerlo. Según la ley de la atracción esto implicaría que siguen atrayendo algo similar a cómo actúan y sienten. No los oirás hablar de rachas de mala suerte ni de crisis personales o de lo dura que es la vida porque incluso los que crecen en las situaciones más desfavorables tienen siempre una sonrisa en la boca.

Otro de los mayores problemas es que las personas suelen pensar en lo que no quieren en vez de en lo que quieren y el universo no entiende si eso es malo o bueno, tan solo interpreta que son tus pensamientos, lo que te repites una y otra vez es lo que estás emitiendo e irradiando al universo y éste te devuelve más de lo mismo.

La ley de la atracción no distingue entre las cosas que deseas y las que no deseas, tan solo manifiesta las cosas en las que piensas. Si por tu mente pasan pensamientos como “no quiero que me salga mal, no quiero que me salga mal”, aunque creas que es un pensamiento positivo de negación de lo que no quieres, el universo solo interpreta tu pensamiento y ese pensamiento es la posibilidad de que salga mal y al final saldrá mal.

Cambia ahora tu pensamiento y mírate desde la satisfacción y el disfrute de haber conseguido tu objetivo. Visualiza cómo te sientes, la alegría que percibes, lo que hueles, cómo se te pone la carne de gallina. Cuanto más real, mejor. El poder de la imaginación es increíble. Lo tenías cuando naciste, lo desarrollaste en tu infancia, sigue cultivándolo.

Cuando piensas en aquello que quieres conseguir con toda tu atención e intención, la ley de la atracción te lo proporcionará antes o después. Nunca falla. Fallas tú si al cabo de unos días de no obtener el resultado empiezas a inundar tu cabeza de pensamientos negativos diciéndote a ti mismo: “esto no funciona, ya sabía yo que era una tontería.”

La ley de la atracción siempre está trabajando, creas en ella o no, pienses que es una tontería o no, decidas que es para ti o no. Realmente no se basa en un sistema de creencias o de fe ciega en algo que no puedes controlar, simplemente es algo que existe, que está ahí, que siempre ha estado ahí y que seguirá estando, así que puedes decidir emplearla en tu propio beneficio o pensar que no funciona y que es para otros.

¿Te atreves a soñar en lo que crees?

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pura dice:

    Mira.. Yo siempre les digo a mis alumnos… Lo que crees, lo creas… Lo repito para que se empoderen y también me lo repito a mi.

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    1. kayakoyons dice:

      Exacto Pura. Así de simple y así de potente.

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