Guiarse por la tripa

¿Cómo defines tu futuro? ¿Hacia dónde caminas? ¿Qué es lo que te apasiona? En tu vida personal, amorosa o laboral, ¿tienes ilusión por lo que haces o te dejas llevar por lo que te ha tocado vivir? ¿Crees que no lo puedes cambiar porque es demasiado tarde y te conformas, te rindes, resignas y renuncias a tus sueños de hacer cosas, amar o realizar el proyecto de tu vida?

¡Bienvenido/a al club de la mayoría de los adultos! Has encontrado tu hueco en el mundo de cabizbajos que se guían por las pautas que marca la sociedad anulando tu creatividad, diciéndote que dejes de soñar y que seas adulto de una vez por todas puesto que las cosas que ocurren en la vida no son siempre buenas. Mejor dicho, la vida es dura, resígnate a vivirla.

Y si aún tenías un ápice de confianza en tus posibilidades para lograr tus objetivos, recuerda añadir tu avanzada edad, sea cual sea, donde el “ya es tarde para esto” o el “demasiado tarde para mi” van a regir tu vida a partir de ahora o ya lo hacen desde siempre, desde que dejaste de ser niño y abandonaste tus sueños.

¿Te suena el comportamiento “cansino” de los niños cuando preguntan incesantemente por algo hasta que lo consiguen? ¿Crees que un niño dejará de insistir hasta conseguir su objetivo? ¿Piensas que renunciaría a lo que quiere por su edad, por lo vivido hasta ahora o por lo que dictan los cánones?

¿Crees que un niño pone en marcha su mente racional y lógica evaluando cientos de parámetros para concluir si es correcto jugar con un juguete, con otro niño o con un determinado juego? Si aún no tienes respuesta a mis preguntas o aún dudas de tus respuestas, te haré una última: ¿Crees que los niños sienten lo que hacen?

La respuesta a esta última pregunta es un rotundo ¡sí! Los niños lo sienten o no lo sienten. Si le preguntas a un niño “por qué no juegas con ese otro niño?” su respuesta suele ser “¡porque no!” y si les insistes para que te den un motivo o una razón, te responden “¡porque no me gusta!”. No hay más, lo sienten así. La diferencia con los adultos es que no racionalizan esta negativa a realizar algo, simplemente se dejan llevar por su intuición.

El mejor amigo del hombre actúa de la misma forma pero los humanos, a los que nos gusta catalogar todo, lo tachamos de instinto en vez de intuición. Pueden mover el rabo de forma compulsiva por una simple mirada o gruñir a un extraño que se acerque porque sienten que puede suponer un peligro para sus amos, aunque sea amigo de estos.

¿Por qué racionalizas tanto las cosas?

¿Qué me dices de tu trabajo? Si estás en el saco de los conformistas, tienes un trabajo que te permite vivir, del que no estás orgulloso y tu objetivo es llegar sin demasiadas complicaciones al viernes o al siguiente puente para desconectar. Incluso, en el peor de los casos, dejar de ser productivo el último día pensando en el fin de semana y medio trabajar a tu vuelta ya planificando el siguiente.

¿O eres de los privilegiados que tiene un trabajo que les apasiona, lo sientes como tuyo y no te importa pasar una semana realizando tareas interesantes con compañeros de un mismo equipo y atender a la gente de manera excepcional? ¿De verdad crees que es cuestión de suerte?

Tan solo es cuestión de actitud.

Tú y solo tú eres quien va a decidir si tienes el trabajo de tu vida o haces del que tienes el trabajo de tu vida. Solo depende de ti que vayas a disfrutar durante cuarenta horas semanales o amargarte planeando un futuro incierto que evita que vivas lo bueno del presente.

¿Has observado a los niños cuando quieren ir al colegio a la vuelta de unas vacaciones o tras un fin de semana? Quieren amigos, quieren jugar en el patio, quieren darle patadas al balón con sus compañeros de clase, quieren tener educación física y quieren ir a la clase de plástica. Saben que hay mates con un profesor que no les motiva, aguantan a duras penas lengua y se les atascan los idiomas, pero quieren ir y hacen de su estancia en el colegio algo deseable durante el mismo tiempo que transcurre tu jornada laboral.

¿Crees que puedes apuntar tres cosas buenas de tu trabajo? Algo que te motive cada día a realizarlo, por ejemplo, atender bien a un cliente y hacerle creer especial. Acabar un informe de forma más completa y exhaustiva de lo que te han pedido inicialmente. ¿Crees que podrías aumentar de tres a cinco las cosas buenas de tu trabajo? Y luego, ¿de cinco a diez?

¿Piensas con la cabeza que hacer algo así te puede reconfortar o sientes con la tripa que no puedes hacerlo de otra forma porque sientes tu trabajo como tuyo y te apasiona?

Si te apasiona lo que haces, ¡hazlo! Lo harás bien.

¡Aplícalo a todo! ¿Qué me dices del amor? Si llega una época de tu vida en donde te encuentras solo con una edad más que adulta, tus prioridades cambian y aunque sigues siendo tú, consideras importantes algunas cosas que hasta ahora pasaban desapercibidas.

Tal vez, la seguridad se convierte en uno de tus pilares en una nueva relación, renunciando a la pasión. El amor es sustituido por el cariño. El cosquilleo en el estómago encuentra sustituto en el raciocinio porque llegas a considerar que las mariposas en el estómago nunca volverán, reafirmándote en que eso es cosa del primer amor, de la juventud, de que si lo has sentido una vez ya no puede volver a suceder. Renuncias a volverlo a sentir y cambias el amor verdadero por el respeto, la seguridad y el cariño.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde pero puedes contar con los dedos de una mano los amigos o conocidos que tienen una relación intensa con su pareja a pesar de lo vivido y a pesar de su edad o de los años que hayan estado solos.

Cuando uno está solo se vuelve inconformista, algunos hasta egoístas. Si vives una larga temporada solo sin dar explicaciones de tus actos a nadie, volver a tener pareja implica renunciar a cosas, compartir otras, en definitiva convivir. Y eso la gente no está muy dispuesta a hacerlo si no eres la persona indicada. Estar por estar como están muchas parejas no es una opción para mi, lo siento.

Quiero disfrutar de cada momento, quiero sentirme único y deseado, quiero tener mi espacio y que tengas el tuyo pero que compartamos muchos otros, quiero vivir y no arrepentirme al final de mis días por no haberlo hecho.

No quiero arrepentirme de no haber vivido.

¿Piensas con la cabeza que tu pareja es la que más te conviene? Bien, el conocimiento del otro es muy importante pero la comodidad y seguridad no son sustento de ninguna relación. Si es tu decisión, por lo que has vivido, por tus experiencias, es del todo respetable. Pero, ¡cuídala! Lucha por convertir el roce en cariño y el cariño en amor. No renuncies a descubrir a esa persona cada día del resto de tu vida, tal vez te sorprendas y el día menos esperado hayas realizado el cambio.

¿Sientes con el corazón que es posible que hayas encontrado lo que buscabas? Genial, tienes mucho avanzado. Tu cabeza da el visto bueno, tu corazón lo siente y ahora solo tienes que capear tus saltos entre uno y otro. Cuando el corazón mande y tu cabeza no lo tenga claro, déjate llevar, observa y fluye, luego en frío, saca conclusiones y aprende de todo. Cuando sea tu raciocinio el que lleve las riendas, escucha a tu corazón y evalúa en conjunto tu decisión, pero sobre todo vive más y razona menos, no tengas un exceso de mente.

¿Notas con la tripa que es esa persona? ¿En algún momento has sentido una sensación de paz y tranquilidad donde todo estaba bien, todo estaba en su sitio y el trabajo estaba hecho? ¡Enhorabuena! Ahora queda transformar esos gusanos de seda de tu tripa en mariposas. Poco a poco, cada cosa a su tiempo. Has pasado años buscando esto. Has pasado tiempo solo, estando bien contigo mismo/a. Has dejado de luchar (no es lo mismo que rendirse) en un momento determinado de tu vida para empezar a fluir. Has dejado de buscar y te has permitido encontrar. Has dejado de otear el horizonte y te has permitido el lujo de sorprenderte con lo que la marea te ha traído.

Si lo has sentido con la tripa, lo has conseguido.

No pierdas esa esencia porque es la que ha atraído a la otra persona. Sigue tu camino pero ahora compartiendo y disfrutando juntos. Lucha cada día, cada instante por lo que siempre has deseado y no te quedes ni un momento con un “¡Te Quiero!” por decir. Si lo has sentido con la tripa, lo has conseguido, disfruta de tu momento sin olvidar el camino y las experiencias que te ha brindado hasta conseguir tu meta. Si lo has sentido con la tripa, como lo hacen los niños, vívelo con todo tu ser, como lo hacen ellos y llega al final de tu vida satisfecho por haberla vivido.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. sonia dice:

    A veces hay situaciones que despietan el lado más dormido de tu cerebro y hacen que se pongo como un descosido a profundizar y hacer un pequeño balance de lo que tu vida ha sido hasta ese momento.A veces una frase,a veces un simple gesto de alguien a quien ni tan siquiera conoces,pero salta una chispa dentro de ti y,,,,boom!!! En mi caso ha sido directamente un incendio,la ruptura con mi pareja…De pronto el caos se apodera de ti y como si andaras con la cabeza y tus pies flotaran por encima de ella,comienza un viaje interior que habías dejado aparcado en alguna esquina.
    Y despiertas a todo lo que te rodea y frases como:”No quiero arrepentirme de no haber vivido¨ entran a formar parte de tu universo….y menos mal…por que gracias a ellas vas descubriendo que es importante para ti,que te gusta y que quieres apartar de este nuevo mundo que se te abre y que tienes ganas de explorar.
    Saltar literalmente el muro que he ido poco a poco construyendo se convierte en mi principal tarea y con cierto ¨pudor¨voy desnudándome de la antigua piel que me protegía.
    Mi hija de 15 años,pilar fundamentamental en mi vida, me enseña con solo mirarla que estamos aquí para VIVIR
    Kayakoyons,me gusta lo que escribes.

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    1. kayakoyons dice:

      Gracias Sonia por tu texto y disculpa que haya tardado en contestarte. No había visto el comentario, por eso no lo había ni aprobado.

      Siento lo que te ha pasado. Una ruptura siempre es dolorosa, aunque simplemente se acabe el amor y te lleves excepcionalmente con tu ex pareja. Siempre duele. El paso fundamental para superarlo es aceptarlo. Y aceptarlo confiere una parte de respetabilidad al hecho en concreto. Incluso aunque haya sido horrible o te hayan sometido a algo espeluznante.

      Creo que aceptarlo conlleva asumir parte de tu culpa por haber estado ahí, por pensar que iba a cambiar, por creer que esto pasaría o por no saber leer las señales que seguro no eran nuevas sino que venían de hace tiempo. Aceptarlo te proporciona una tranquilidad increíble y se convierte en el punto de inflexión para tu crecimiento personal. Aquel punto donde dejas la rabia que solo te perjudica a ti y el anhelo por buscar un por qué de la situación. Entonces empiezas a construir y a darte cuenta de lo verdaderamente importante. Tú, tu hija y los seres que siempre están ahí, apoyando, sin preguntar.

      Hay una frase que siempre me ayuda en momentos malos y es: “Todo está bien Sonia. Todo está bien.”

      Me gusta

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