La creatividad en la educación

La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, o nuevas asociaciones entre ideas y conceptos ya conocidos produciendo habitualmente soluciones originales.

Los expertos dicen que trabajar y fomentar la creatividad en los niños les permitirá desarrollar su pensamiento abstracto, aunque olvidan que todos los niños pueden analizar de forma simultánea y diferente una misma realidad y solo cuando empiezas a crecer es cuando los mismos adultos les anulan esa creatividad con su único pensamiento concreto. También dicen que la creatividad les ayudará a expresarse por ellos mismos cuando ellos de forma innata se comunican inicialmente sin ni siquiera tener un lenguaje o conocer un alfabeto.  Y que será primordial a la hora de resolver conflictos y problemas cuando son los niños los que plantean muchas más soluciones diferentes frente a un único recurso que plantearía cualquier adulto.

Tal vez los adultos deberían aprender más de los niños en vez de anular sus capacidades innatas y llevarlos por el mismo y único camino planteado para todos sin excepción, sean cuales sean sus capacidades.

No anulemos las capacidades innatas de los niños.

Nos centramos en la alfabetización de los niños en vez de ofrecerles herramientas creativas para enfrentarse a cualquier situación en la vida. En memorizar conceptos en vez de buscar, analizar y manejar la información que ya nos brindan los sistemas de almacenamiento de las nuevas tecnologías. Nos enfocamos en una única inteligencia cuando está más que demostrado que las inteligencias son múltiples, variadas y dinámicas. Y olvidamos la motivación que es el motor para conseguir que cualquier ser vivo realice una actividad para la consecución de un objetivo pedagógico. Se fomenta la cultura del castigo y la estigmatización del error. Fracasar está mal visto cuando debería penalizarse el no levantarse de nuevo cuando has vuelto a caer. Nadie ha tenido éxito sin haber fracasado antes.

La creatividad se asocia muchas veces con el mundo de la empresa, sobre todo con el sector publicitario y se olvida que es necesaria para todos y cada uno de los aspectos y momentos de nuestra vida diaria. Sirve a un padre para contestar a la pregunta comprometida de dónde vienen los niños o de cómo Papá Noel entra por la chimenea, sobre todo cuando no tienes chimenea. Sirve para salir airoso de una pregunta comprometida con tu pareja. Se utiliza para formular, inventar, crear, ingeniar o idear productos o servicios que hasta entonces no existían o que nadie se había planteado. Sirve para crear una necesidad o solucionar un problema. Sirve para plantearse de nuevo cualquier paradigma establecido. Sirve para encontrar múltiples respuestas a una misma cuestión.

A nosotros nos enseñan a trabajarla con diferentes metodologías y los niños la tienen de forma innata simplemente porque son curiosos, porque no tienen miedo a fallar y porque no tienen sus mapas mentales establecidos. Su forma de aprendizaje es la experimentación. Prueba y error. Si llegas a tener miedo de equivocarte, dejarás de experimentar y de probar.

Prueba y falla, pero insiste sin miedo al fracaso.

Trabajar la creatividad es mucho más fácil de lo que crees. Recuerdo un momento mágico con mis sobrinos cuando eran pequeños y la madre de mis hijos estaba embarazada de Rebeca. Estábamos los cuatro sentados en una habitación y empezamos a imaginar cómo sería el bebé que iba a salir de la barriguita de la tía. Al principio, los planteamientos eran de lo más lógicos. Hablábamos de si sería rubia o morena, si tendría mucho pelo o no, si saldría muy amoratada. Pero estuvimos durante una hora y media planteando de forma alternativa cosas tan desternillantes como que saldría con perilla como la que llevaba su padre por aquel entonces, aparecería en monopatín con un casco puesto, enseñaría un pie y lo escondería en reiteradas ocasiones hasta que quisiera salir haciéndose la interesante o se descolgaría del útero con un arnés de escalada como practicaban sus progenitores.

Otro momento alucinante fue cuando Pau con unos cuatro añitos se acercó y me enseñó un colador de una cocina de juguete repleto de garbanzos. Lo curioso es que llevaba el colador de forma convexa, es decir, al revés de cómo llevaría el colador un adulto y ningún garbanzo se caía, todos rodeaban perfectamente alineados la forma del utensilio. Mi emoción de sorpresa pasó de forma inmediata a un deseo curioso de saber cómo funcionaba tal creación y me explicó de forma sencilla y natural, que había clavado unos trozos de fideos en cada uno de los garbanzos y los había introducido por cada uno de los orificios del colador, creando una matriz semiesférica que no tenía nada que envidiar a alguna estructura arquitectónica empleada hoy en día.

Podría seguir enumerando cumpleaños donde los peques acababan jugando con las cajas que envolvían los regalos. Tanto era así que en una ocasión el regalo en sí era una caja, aunque cometimos el error de envolverla en una bolsa y jugaron con la bolsa en vez de con el regalo. Es una broma. Lo que sí es real es que una caja, un palo, unos bloques de madera o unas pinzas de la ropa se convierten en instrumentos mágicos en las manos de un niño y son accesibles económicamente para la mayoría de los padres. De ti dependerá el incitar a tu hijo a jugar con estos elementos si te pone cara de desaliento al principio.

Juega con una caja de cartón vacía y descubre su potencial.

El otro día jugamos a dibujar personajes entre los tres. Sí, una hoja en blanco, tres bolígrafos de diferentes colores y mucha imaginación. Uno empezaba por ejemplo por los ojos, otro le añadía la nariz, el tercero le dibujaba las orejas y así sucesivamente hasta que creamos el ser más estrafalario del planeta. Recuerdo que acabó vestido con diferentes prendas de ropa de los diferentes sexos, con barba, gafas, pendientes, cicatrices, mocos, utensilios varios en sus manos, zapatos diferentes en cada pie. Un ser esperpéntico que nos hizo disfrutar de una hora larga de risas para acabar en la papelera.

Las video consolas están bien porque un video juego fomenta otra clase de habilidades como los reflejos, la toma de decisiones, la resolución de enigmas y conflictos, la habilidad motora, la capacidad espacial, la sincronización, el cálculo de tiempos. La televisión es un instrumento muy poderoso para acercarte a sitios lejanos, conocer nuevas culturas, saber lo que pasa en otros lugares, entender comportamientos, descargar el estrés de un día de colegio, conocer profesiones o cómo están hechas las cosas o simplemente evadirte por un momento en fantásticos mundos generados por ordenador. El portátil o la tablet te sirve para todo esto y mucho más porque existe una interactividad entre el dispositivo y el niño y una cantidad ilimitada de información a la carta a la que acceder.

Todo suma y todo está bien en su justa medida.

Todo en su justa medida aporta al crecimiento y al desarrollo madurativo de los peques. Limitar de forma drástica el acceso a las nuevas tecnologías es como si le dijeras de ir a por agua a un pozo lejano cuando vives en un lugar en el que simplemente debes abrir el grifo para disfrutar de un trago de agua.

Ya que en la mayoría de los centros educativos y más tarde en el día a día como adultos se trabaja fundamentalmente el hemisferio derecho del cerebro, la parte racional y lógica y se deja de lado la parte izquierda, más emocional y relacionada con la creatividad y el arte. Apoya desde casa esta parte olvidada. Disfruta en esos momentos creativos del poderoso potencial de la imaginación. Tan solo brinda un comienzo a tus peques para realizar una actividad o un juego diferente y acabarás pensando de forma divergente. La creatividad es como un músculo, si la trabajas cada día se hace más fuerte y te cuesta menos potenciarla.

La educación de tus hijos debería pasar por crear un entorno natural donde crear las circunstancias ideales para descubrir las habilidades de cada uno de ellos. Y la educación se produce tanto en el entorno familiar como en el centro educativo al que asisten tus hijos y el entorno en el que se mueven. Descubre las habilidades de tus hijos. Escúchales y bríndales la oportunidad de desarrollar aquello que ellos aman y no tus frustraciones o lo que crees que es mejor para ellos porque así lo marca la sociedad.

La educación no debe evolucionar sino revolucionar. Y tú puedes ser parte de esta revolución. Tal vez no puedas cambiar por completo el sistema educativo de tu país pero sí eres capaz de cambiar este instante, el de ahora y disfrutar de un momento inolvidable con tus hijos antes de que abandonen el nido.

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